Llueve en la Buenos Aires de marzo de 2020. Calles vacías por doquier, iluminadas tan solo por el amarillo proveniente de fachadas de casas y edificios que contienen a una ciudad sometida al aislamiento social, preventivo y obligatorio. Dos luces circulares irrumpen en la tormenta y ponen pausa al silencio del atardecer; desde el asiento del colectivo, el ojo de la cámara eterniza infinitas gotas que resbalan en sucesión por la ventanilla.

“El otro día llovió, y viajé de acá para allá, y filmé por el vidrio la lluvia que caía. Quedó un video muy lindo y lo quería usar para subir alguna poesía recitada, con algún beat que suene de fondo. Supongo que alguna poesía en tonos bajos porque la imagen es de la lluvia, del vidrio mojado, y detrás Buenos Aires. Si tenés ganas, hacemos algo juntas a la distancia”, se lee en un mensaje de Whatsapp. Horas después, la poesía se vuelve audio; y el audio, video. Instagram anfitriona el lanzamiento del videopoema “Total el amor”. De un lado de la pantalla, Estefanía: “Quiero sacar un audiolibro y que vos me ayudes”. Del otro, Carolina: “Me ceba, lo re hacemos”. Marea inicia su vaivén.

Estefanía Radawski es -de forma oficial, como ella misma suele decir- docente de artes visuales especializada en discapacidad y salud mental. También ilustradora botánica, escritora y poeta rosarina-platense. Desde 2018 difunde su contenido por las redes y recita, junto a músicos y poetas, en distintos eventos del ámbito cultural independiente. Sin embargo, sus lazos con la literatura se remontan mucho más allá del pasado y presente inmediatos.

“Escribo desde que tengo ocho o nueve años y a los veintidós aproximadamente empecé a mostrar lo que hacía. Yo iba a terapia y solamente llevaba mis escritos, y el psicólogo me empezó a decir que los exponga, que los muestre, y no me animaba. Hasta que un día me animé, se lo mostré a una amiga y a mis compañeres de militancia de ese momento de la facu, y ahí empecé de a poquito a mostrarlo y mostrarlo.”

La poesía de Estefanía se destaca. En principio porque no puede reducirse al lenguaje poético que utiliza, aunque lo haga magistralmente, ni tampoco limitarse a etiquetas temáticas tales como poesía social o sentimental, aunque sus reflexiones conmuevan a quien las lea. Gran parte del impacto que produce en el público, sea personalmente o en forma virtual, se debe al agregado musical que tiene cada uno de sus poemas.

“Desde que empecé a mostrar y leer mi poesía se me empezó a acercar un montón de gente del palo de la música diciéndome que mis poemas tenían una sonoridad que era para hacer música, y que no la habían escuchado antes. Yo les dije que la verdad que no me pongo a ensayar cómo digo las poesías. Cuando las escribo creo que adentro mío se genera algo de música, entonces también creo que cualquier persona que las lee, les encuentra ese ritmo.” Y, sobre ello, destaca: “el recitado para mí es fundamental. De hecho, hay poesías que tengo escritas que nunca las leería porque no tienen esa música.”

La fusión entre letra y música hizo a Estefanía parte de múltiples proyectos. Fue el caso del Dúo Oxímoron, junto a Delfina Plácido, en donde convergían poesía y rap; y también la presentación del disco de Yunga (@yungaaudiovisual) en la cual participó poniéndole letra y voz a algunas de las creaciones instrumentales del dúo.

Pero, en época de aislamiento, a falta de eventos que aglomeren lectores y oyentes, y ante una sociedad que pareciera imponerles a les artistas la obligación de hacerles pasar el rato y divertirles, Estefanía se subió a timonear el barco de un nuevo proyecto que fusiona lo escrito con lo audiovisual en formato audiolibro.

Marea fue como un acto arrebatado e impulsivo de hacerle frente a la exigencia y la presión que sentimos les artistas (hablo en plural porque he hablado con varies y hemos estado en la misma sintonía) con el tema de la producción, de la productividad. Ahora que tenemos todo el tiempo libre, ¿qué sucede que no estamos produciendo? Claro, estamos en un contexto de encierro, no estamos en un contexto de libertad, de expresión, que es justamente lo que hacemos con nuestro arte. Yo no estaba pudiendo escribir nada, es algo que me sucede hasta el día de hoy, que no escribí nada más que el primer texto del audiolibro, “Total el amor”. Y como respuesta a eso, surgió la idea del audiolibro, en el que trabajamos cuando vamos teniendo ganas, casi como rebelándonos.

Marea, que vio la luz el pasado 4 de abril, reúne el trabajo de tres artistas: Carolina del Valle (@carodelvallemusica), música platense, en lo auditivo; Ailín Mar (@mardevientos), diseñadora gráfica, en lo visual; y Estefanía Radawski (@estefaniaradawski) en lo escrito. El audiolibro, que se compone de catorce audiopoemas, de los cuales solo se han presentado cinco hasta el momento, se suma así a la lista de publicaciones de la poeta: Cartas de amor a un barco (2017), Todo es político. Amar, tener miedo y volver a amar (2019) y la trilogía de fanzines Agua Cero-Mucha Tierra- Siempre Fuego (2020). Una producción diversa y revolucionaria que nos invita a múltiples cuestionamientos, tanto desde sus temáticas, como en lo que se refiere al formato que la escritora elige al momento de publicar.

Marea se propone abordar una manera distinta de llegar a la palabra. Sabemos que el tema de los libros, del papel, ya queda analógico, queda viejo, queda vetusto, entonces bueno, de qué manera se llega mejor a la palabra: a través de la voz de una persona. Me estoy haciendo la idea, amigando y entendiendo, que bueno, lamentablemente, aunque me angustie y me den ganas de llorar, la gente ya no lee más libros. La gente lee una palabra que aparece en un cartel en la calle y otra que aparece en un video de 0,025 milisegundos, y ya está, se cansó, se aburrió, quiere pasar a otra cosa. Entonces, cómo llegar a la palabra, de qué manera. Y bueno, a través de la música. Yo me di cuenta a partir de este producto que quiero laburar así”.

Acechada por el actual oleaje social desmesurado que imprime sobre les artistas múltiples exigencias bufonescas, Estefanía se muestra crítica y combativa. En cada uno de sus poemas, así como en cada una de sus palabras, resuena la reflexión sobre la labor artística, la productividad, el amor romántico y las construcciones de distintos imaginarios socioculturales. Posicionamientos políticos claros invaden sus escritos, conviviendo también con la subjetividad desde una perspectiva mayormente ligada a lo emocional. Emergen, de esta forma, aspectos tales como la predominancia de lo acuático desde los títulos hasta en el contenido de sus poemarios.

“Siempre me conecté mucho con todo lo simbólico del río, con el agua, con el correr, con lo impermanente. Mi primer libro, Cartas de amor a un barco, habla un poco de eso. Yo tengo algo muy mágico que me pasa con los barcos, los ríos, el mar y el agua. No sé, supongo que está relacionado con otra vida porque la realidad es que no sé nadar, no sé flotar, le tengo muchísimo miedo al agua. Me genera tanta atracción y tanto enamoramiento que no lo puedo explicar. Y me quedo con esto: el río tiene corriente, el agua siempre va y va. La marea, ¿qué hace? La marea tiene esta sensación de venir y volver, ir y venir, es como envolvente el movimiento.”

Una corriente de agua se muestra a favor del crecimiento de esta artista en potencia que no solo sigue sumando títulos a su prolífera lista de publicaciones en los últimos años, sino que sueña con nuevos formatos que irrumpan en el plano de la transmisión de la palabra y la literatura. Una verdadera revolución artística sobre la que se extienden la marea y la calma personificadas en la poesía envolvente e hipnótica de Estefanía Radawski.

Escuchá Marea acá:

 

 

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