Mañana llega el estreno de Juegos, la adaptación de Marcelo Caballero y Juan Pablo Schapira a la icónica obra de teatro argentino de Roma Mahieu que fue censurada durante la última dictadura militar por abordar determinados temas personales que estaban escondidos bajo la piel.

La función programada a las 20.30 hs. por streaming, como la mayoría de los estrenos de este año pandémico, estará encabeza por un elenco juvenil integrado por Tomás Kirzner, Agustina Cabo, Nicolás Cucaro, Alan Madanes, Maia Reficco, Julia Tozzi y Carolina Kopelioff.

PH: Nacho Lunadei

Ellos interpretarán a un grupo de compañeros del colegio que expondrán, a través de diferentes juegos, problemáticas que los atraviesan como el bullying, la discriminación, el descubrimiento del cuerpo, los secretos familiares y los límites, liberando la violencia y los prejuicios contenidos durante tantos años.

En esta oportunidad, unas horas antes del ansiado regreso a las tablas, charlamos con Carolina Kopelioff, una de las protagonistas de esa exploración que indaga en el silencio más profundo y en el mayor deseo escondido de su nuevo personaje.

PH: Nacho Lunadei

A lo largo de tu carrera interpretaste diferentes papeles, ¿qué tenes en cuenta a la hora de aceptar un nuevo personaje y cómo llego este nuevo desafío para vos?

Creo que lo que me gusta de los personajes es que sean diferentes, que sean un desafío y que tengan un mensaje bueno para contar en todos los aspectos, que te lleven a reflexionar. Es lo más importante. Y bueno, por supuesto el equipo, hay muchas cosas por las que uno decide hacer un papel o no, pero hacer desafíos, no importa cuán grande o chico sea el proyecto, es una enseñanza enorme.

Este nuevo desafío fue muy loco porque empezó un poco por Maia (Reficco) y por mí que queríamos hacer una obra y se lo planteamos a Ariel (director general) y a Katie (directora vocal). Primero apareció otra a la cabeza y después apareció Juegos a la hora de la siesta. Recuerdo que en las primeras lecturas yo hacía el personaje de Mai. Después cuando se definieron los papales, ahí apareció mi personaje, que es Claudia y es espectacular.

Estoy muy contenta de poder hacerlo. Es una obra realmente muy coral donde todos los personajes importan mucho y hacen al otro personaje. Claudia es la hermana de Andrés, el personaje de “toto” (Tomás Kirzner), así que los dos también fuimos construyendo mucho el mundo de ambos y los fuimos armando juntos. Fue un gran trabajo en equipo.

¿Cómo fueron los ensayos para el musical en este contexto de la “nueva normalidad”?

Los ensayos en el principio fueron por zoom, la verdad que fue todo muy raro y extraño. Por un lado, tuvo algo bueno que fue profundizar mucho los personajes, pensarlos mucho, compartir lo que pensábamos, charlar mucho sobre la obra, sobre el contexto, de lo que se trataba, sobre cada diálogo en particular. Es una obra muy analizada. Sin embargo, es muy loco también porque con muchos de los chicos no nos conocíamos y eso es lo más importante, el contacto entre nosotros. Estaba, pero frente a una pantalla, por lo cual nos las rebuscamos mucho.

A pesar de eso, fue un proceso muy hermoso por zoom y una compañía muy grande en un momento muy difícil para todos. Tener esta obra y muchos ensayos en la semana creo que nos mantuvo bastante vivos, por así decirlo.

PH: Nacho Lunadei

Recién mencionaste la importancia de estar con proyectos y activa, ¿cómo te llevaste con el aislamiento?

La verdad me llevé bastante bien. Creo que las primeras semanas fueron bastante difíciles para todos. Nadie entendía bien qué estaba pasando, pero después uno se va acomodando. La verdad es que siempre hago muchas actividades. Me ponía cosas, fue mi forma, creo, de sobrellevarlo. Clases de todo tipo, cosas que en el día a día y en la vida muy atareada que vivo por ahí no puedo hacer. Hice ejercicio, tomé clases de canto, de piano, de actuación, de todo.

Con respecto al estreno de mañana, ¿qué nos podes adelantar de Juegos y sobre tu personaje en particular?

Sobre el proyecto les puedo contar que al verlo uno se va a sentir modificado. Creo que es un desafío, tanto para el que lo ve como para nosotros que lo hacemos. Es una decisión ver la obra porque te transforma, te hace pensar. Creo que eso es lo más importante y lo más lindo que tiene el teatro: poder reflexionar respecto a lo que ve. Habla de la verdad y de la verdad más cruda, de la más cruel, pero de la vida real. Para nosotros realmente es un desafío enorme poder hacerlo, tanto físico, porque es muy física la obra, como emocional. Creo que ninguno se vio jamás en un trabajo tan comprometido física y emocionalmente. Es duro hacer la obra, pero es increíble y el resultado va a ser espectacular.

Con respecto a mi personaje (Claudia) creo que junto con Andrés (Tomás Kirzner) son dos hermanos que transitan una oscuridad bastante intensa. Tienen una casa muy complicada donde el trato es la violencia, que es lo que ellos también aprendieron. Intentar entender ese tipo de almas porque son niños que a veces no pueden discernir entre lo que está bien y lo que está mal. Repiten lo que hacen en su casa, entonces creo que nos podemos encontrar con esa parte oscura, para intentar entenderla y transitarla.

En la obra se utilizan juegos para hablar y explorar determinadas problemáticas y sentimientos que a uno, a veces, le cuesta expresar con facilidad. ¿A vos alguna vez te fue necesario recurrir a determinados ejercicios que te ayudaran a entender qué sentías o canalizaran algún malestar?

Si, la obra habla de la verdad y que, a veces, es muy difícil de poner en palabras. En mi vida creo que el teatro fue un lugar donde pude canalizar muchas cosas, donde pude entender mi cuerpo y ver lo que le estaba pasando. Hay veces que uno en la vida es muy automático. Hace y cumple, pero es difícil encontrarse con uno. Creo que mi modo siempre fue la actuación y las clases de danza. Fueron mi canal.

Es que el arte siempre invita a la reflexión. A pisar un poco el freno en el devenir agitado de la vida cotidiana con sus acciones automatizadas y ponerse a pensar, a sentir, a indagar en lo más profundo de nosotros. Más aún en este contexto donde todo se torna confuso por momentos. Jugar a evocar pensar y transformar la historia para mantener con vida el arte, los cuestionamientos y la memoria. Un verdadero desafío en forma de obra de teatro que mañana encenderá las luces arriba y abajo del escenario.

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